Como tostadores, ustedes se encuentran en el otro extremo de esta cadena. Los precios del café verde que negocian, las estrategias de cobertura que utilizan sus importadores, los costos de envío de cada contenedor desde Mombasa o Addis Abeba: todo se mueve con el dólar. Por lo tanto, una decisión sobre las tasas de interés de la Reserva Federal en Washington puede reducir sus márgenes en Barcelona o Santiago sin mover un solo kilogramo de café. El dólar estadounidense es la variable silenciosa en cada cálculo de costos del café, y comprenderlo no es un ejercicio académico: es una ventaja competitiva.
Sin embargo, esta estructura podría estar cambiando. Además de la creciente desilusión global con las políticas estadounidenses de los últimos 50 años, el impulso de China para el comercio de petróleo denominado en yuanes está ganando terreno, a pesar de que el dólar aún domina aproximadamente el 80% del comercio mundial de crudo. A medida que China se consolida como uno de los mercados de consumo de café de más rápido crecimiento, la dinámica de precios de toda la industria podría ajustarse gradualmente. Para los tostadores europeos, un mundo monetario multipolar requiere especial atención; podría generar condiciones de suministro más estables para los países productores o introducir nuevos niveles de volatilidad difíciles de predecir. En cualquier caso, la era en la que una sola moneda controlaba silenciosamente tu taza de café podría estar llegando a su fin.
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