La catación de café es un ejemplo perfecto de cómo funciona la memoria sensorial. El café contiene más de 850 compuestos volátiles, pero los seres humanos podemos percibir solo alrededor de 40. Por esto, las notas de cata y la experiencia sensorial no son completamente transferibles de una persona a otra: dependen, en primer lugar, de nuestra capacidad fisiológica para percibir y registrar sensaciones, y en segundo lugar, de nuestra experiencia personal, nuestra cultura y nuestro lenguaje.
Disfruta tu café!