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Esta frase, tomada de Mateo 6:3, nos recuerda el valor de dar sin buscar reconocimiento. Requiere una generosidad discreta, basada en la convicción más que en los aplausos, donde la recompensa no reside en la visibilidad, sino en el bien común. En Kilimanjaro Specialty Coffees, rara vez hablamos de nuestro compromiso con la responsabilidad social. No porque sea poco importante, sino porque creemos que la calidad de nuestro café verde siempre debe ser nuestra prioridad. Sin embargo, una vez al año, consideramos oportuno compartir cómo sus elecciones de café contribuyen a algo más que el café en sí.
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La memoria es la forma en que nuestro cerebro almacena y accede a la información de experiencias pasadas para comprender el presente y anticipar el futuro. Es fundamental, ya que sin ella cada nuevo momento de la vida resultaría abrumador y caótico. Funciona en tres etapas: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. La memoria sensorial es el primer paso: retiene fugazmente la información que nuestros sentidos (visual, auditiva, táctil, olfativa y gustativa) perciben del exterior, antes de que la mayor parte se desvanezca, quedando solo una pequeña fracción que se almacena en la memoria de corto o largo plazo. A diferencia de otras especies del reino animal, los seres humanos somos mayoritariamente visuales: alrededor del 90% de la información que procesa nuestro cerebro es visual. Esto dificulta el desarrollo de la memoria de corto y largo plazo vinculada a los otros cuatro sentidos. Por este motivo, desarrollar la memoria gustativa, por ejemplo, requiere entrenamiento, y no todos tenemos la misma capacidad para lograrlo, debido a diferencias en los receptores sensoriales. La capacidad de cada persona para percibir y registrar detalles sensoriales es única y está influenciada tanto por la fisiología como por la cultura y el entorno en el que vivimos.
Hemos asistido a festivales de café en cuatro continentes y, sin importar la ubicación, la experiencia suele ser la misma: una celebración de competencias, máquinas y cultura cafetera que se siente muy desconectada de quienes cultivan los granos. A la industria le encanta hablar de "origen", pero en estos festivales, el origen se reduce a un stand en el rincón menos codiciado de la feria que nadie visita. En lugar de equilibrar la diferencias, los festivales de café tienden a reforzar el desequilibrio más perjudicial de la industria: quienes están en la cima de la cadena de suministro son los protagonistas, mientras que quienes están en la base son marginados o completamente ignorados. Constantemente vemos a tostadores, baristas e influencers publicar un sinfín de selfies, pero nunca a los propios productores. Lo que falta no es solo representación, sino respeto. Los festivales rara vez invierten en traer a los caficultores, ofrecer servicios de traducción o crear espacios para un diálogo real sobre los desafíos en origen.
El reciente aumento de los futuros del café arábica en la Bolsa de Nueva York, que ayer alcanzó un máximo histórico de 3,75 dólares por libra, tiene implicancias complejas para los productores africanos de café. Si bien economías como la etíope, keniana o ruandesa se beneficiarán de los precios más altos, los pequeños agricultores, que representan el 90% de los productores de café de África, a menudo tienen dificultades para capitalizar estas ganancias. Factores como una inflación galopante, altos costos de insumos y la dependencia de intermediarios reducen sus posibles ganancias. En Etiopía por ejemplo, se necesitan 6 kg de cereza para producir 1 kg de café verde, el precio por kilogramo de cereza sigue siendo bajo en comparación con el precio que alcanzan los futuros del café en los mercados internacionales. Durante la cosecha de 2024-25 que acaba de finalizar, el precio promedio del kg de cereza en el mercado local ha fluctuado entre los 80 a 90 birr por kilogramo (aproximadamente $0.5 a $0.55 USD), lo que representa una fracción del valor que los futuros del café alcanzan en el mercado global. Esto se debe en parte a la estructura de intermediación en el mercado etíope, donde los agricultores a menudo dependen de cooperativas y comerciantes locales que compran la cereza a precios más bajos antes de que llegue al mercado internacional.
Cómo afectan a los tostadores estos tiempo caóticos? El café se comercializa en el mundo desde hace 400 años, y la dura realidad es que durante cada uno de estos años, sin excepción, los caficultores han seguido siendo pobres y los importadores ricos. Se trata, por supuesto, de un análisis básico, sencillo y sin profundidad, pero que solo tiene una cosa a su favor, y es que resiste la prueba del tiempo. La prueba del tiempo debe enmarcarse en un período lo suficientemente largo como para comprender fenómenos de largo alcance. El lento movimiento y medición de sus parámetros, como se trata en este caso del dinero, el café y 400 años, nos permiten identificar los errores de un sistema y poder establecer sus potenciales soluciones, que por cierto aún no hemos sido capaces de encontrar. Es por ello que el impacto del café de especialidad en la industria del café, NO PUEDE evaluarse sobre la base de un conjunto muy específico de situaciones que generaron un aumento exponencial en los precios hasta alcanzar máximos de 50 años en la Bolsa de Nueva York.
Gasharu Coffee es un productor de café de especialidad ubicado en el sur de Ruanda, que ha ganado una reputación en el mundo del café de especialidad por sus granos de alta calidad y su compromiso con la sustentabilidad y el desarrollo comunitario. Historia y antecedentes
Gasharu Coffee es una empresa familiar que ha estado cultivando café durante generaciones. La región de Gasharu, ubicada en la provincia occidental de Ruanda, cerca del lago Kivu, es ideal para el cultivo de café debido a su rico suelo volcánico, grandes altitudes y clima favorable. La familia detrás de Gasharu Coffee ha aprovechado estas ventajas naturales para producir algunos de los mejores cafés de especialidad de Ruanda. Hemos perdido la cuenta del número de sesiones de cata involucradas en el proceso de selección de café en Kenia. Este proceso dura varios meses e incluye una serie de medidas de control de calidad. En términos simples, los cafés que seleccionamos se someten a cinco procedimientos de selección principales antes de llegar a su tostaduría. Viaje de Origen: Este proceso inicia con la visita a cooperativas y el encuentro con productores y exportadores de café en origen. Se realizan dos viajes; uno durante la cosecha, donde no se realiza ninguna cata, y otro aproximadamente al mes cuando termina la cosecha. Durante este último viaje, catamos alrededor de 500 muestras por semana, lo cual es un proceso bastante intenso. Acá se realiza la pre-selección.
Creemos que acercarse a una mesa de cata con la mente y los sentidos abiertos es la forma correcta de aprender, descubrir y experimentar nuevas sensaciones. No damos por sentado que los orígenes tengan perfiles preasignados como que Kenia se asocie con los berries y Sumatra con el chocolate. Los sabores del café pueden ser tan diversos como sabores se encuentran en el mundo. Esto hace que nuestro trabajo sea apasionante porque es un viaje a un mundo desconocido de texturas, sabores y aromas que muchas personas nunca han explorado. Y por ello, tenemos la suerte de guiarlos en este viaje a través del café de especialidad. El umami se describe como el quinto sabor, junto con el dulce, el ácido, el salado y el amargo. Es un sabor sabroso que se puede encontrar en alimentos como tomates, champiñones, salsa de soja y quesos añejos, y se atribuye a la presencia de glutamato en estos alimentos. El glutamato es un neurotransmisor, responsable de enviar mensajes entre las neuronas y el cerebro. Todos los alimentos, incluido el café, contienen cierta cantidad de glutamato. Los tomates, el queso y los champiñones contienen altas cantidades de glutamato. Sin embargo, en el café, es poco probable que este sabor se derive de glutamatos libres, ya que hay muy pocos glutamatos libres presentes en el café verde. Por tanto, es más probable que el sabor umami que a veces encontramos en determinados lotes se atribuya a otros compuestos y sustancias presentes en el café.
Estamos en presencia de una revolución, una revolución de los agricultores! En caso de que no lo hayas notado, las revoluciones ya no tienen que ver con la guerra. Hoy las revoluciones son espirituales, tecnológicas o ideológicas. Además, los líderes ya no mueren por su causa, sino que buscan refugio en un país vecino hasta que pase el peligro o simplemente cambian de creencias. Esto es precisamente lo que ha ocurrido en Kenia, una revolución. La revolución del caficultor! Aunque, según nuestros registros recopilados a lo largo de los años, habíamos establecido que Kenia era el país africano donde se pagaba el mejor precio por kg de cereza (alrededor de 1 dólar por kg). Pero los cafetaleros no estaban contentos con eso, ¿y quién lo está? Todos queremos más, es parte de nuestra naturaleza humana. El problema aquí no fue la codicia, sino que muchos caficultores no generaban suficientes ingresos para cubrir sus costos de producción. Esto provocó que muchos de ellos abandonaran el café en favor de cultivos más rentables como el aguacate o la macadamia.
Ahora que nos preparamos a recibir una nueva cosecha de café Keniano, nos damos cuenta que existen varios conceptos erróneos asociados al café de Kenia, repasemos los más comunes: 1.- Existe la idea errónea de que los cafés de Kenia son demasiado ácidos e inadecuados para su uso en café espresso o bebidas a base de leche. Sin embargo, esto es sencillamente falso. El nivel de acidez de un café puede controlarse ajustando el perfil de tueste. Aunque algunos cafés tienen una mayor acidez natural, ésta siempre puede reducirse mediante el tueste si es necesario.
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December 2025
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