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Es una pregunta que nos han hecho muchas veces. Y la verdad es que en muchas regiones rurales de Etiopía la presencia de armas como la Kalashnikov se entiende a partir de la fragilidad económica del país y de la enorme dependencia que existe del café como principal sustento comunitario y fuente de ingresos para miles de familias que viven únicamente de su cosecha y procesamiento. Por ello, cuando los productores se enfrentan al riesgo de que camiones o grupos organizados intenten llevarse el café sin pagar, se ven obligados a proteger su trabajo con los medios disponibles. La economía etíope ha experimentado avances en las últimas décadas, pero sigue muy expuesta a la volatilidad de los precios internacionales de los productos agrícolas y a una infraestructura limitada que dificulta el acceso a mercados estables. La dependencia del café hace que cada cosecha sea vital y que cualquier pérdida represente un golpe directo a la supervivencia de la comunidad lo que explica por qué la protección armada se vuelve parte del día a día en zonas como Guji donde la riqueza no se mide en dinero sino en sacos de café listos para ser exportados.
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La reciente imposición de un arancel del 50% al café brasileño por parte del presidente Trump, junto con las amenazas de aplicar medidas similares a otros países del grupo BRICS, ha conmocionado a la industria cafetera mundial. Esto representa un problema importante, ya que Estados Unidos es el mayor importador de café brasileño, con un comercio de aproximadamente 1.900 millones de dólares el año pasado. La repentina interrupción en esta cadena de suministro podría provocar un exceso de oferta de café brasileño en busca de nuevos mercados, lo que haría bajar su precio y el precio del commodity en general. Con la retirada de los compradores estadounidenses, los exportadores brasileños buscarán destinos alternativos para su café, y Europa es el siguiente mercado lógico. Esto podría traducirse en una mayor disponibilidad de granos brasileños a precios más competitivos. Si bien este escenario plantea desafíos para algunos productores, podría significar un ahorro considerable para los tostadores y compradores europeos. La presión a la baja sobre los precios podría ayudar a equilibrar las recientes tendencias inflacionarias en el abastecimiento de café verde, permitiendo a los tostadores estabilizar o incluso reducir sus costos.
Hemos asistido a festivales de café en cuatro continentes y, sin importar la ubicación, la experiencia suele ser la misma: una celebración de competencias, máquinas y cultura cafetera que se siente muy desconectada de quienes cultivan los granos. A la industria le encanta hablar de "origen", pero en estos festivales, el origen se reduce a un stand en el rincón menos codiciado de la feria que nadie visita. En lugar de equilibrar la diferencias, los festivales de café tienden a reforzar el desequilibrio más perjudicial de la industria: quienes están en la cima de la cadena de suministro son los protagonistas, mientras que quienes están en la base son marginados o completamente ignorados. Constantemente vemos a tostadores, baristas e influencers publicar un sinfín de selfies, pero nunca a los propios productores. Lo que falta no es solo representación, sino respeto. Los festivales rara vez invierten en traer a los caficultores, ofrecer servicios de traducción o crear espacios para un diálogo real sobre los desafíos en origen.
El mercado mundial del café está experimentando actualmente una volatilidad sin precedentes, con los precios del café arábico de Nueva York alcanzando máximos históricos. El 10 de febrero de 2025, los futuros del café arábico subieron a 4,30 dólares la libra, lo que marcó la decimotercera sesión consecutiva de precios récord. Sin embargo, ayer mismo, los precios cayeron a 3,86 dólares la libra, rompiendo la barrera de los 4 dólares en un solo día. Esta volatilidad se atribuye principalmente a las condiciones climáticas adversas en Brasil, el principal productor de café del mundo, donde el clima seco y caluroso ha afectado significativamente a las regiones productoras de café. Como resultado, los agricultores brasileños dudan en vender sus limitados suministros, lo que agrava aún más la escasez mundial. En respuesta a esta dinámica del mercado mundial, el gobierno etíope ha implementado una directiva de precio mínimo del café destinada a proteger a los productores locales y garantizar que fluya la mayor cantidad posible de dólares a la economía. Esta política exige que los exportadores de café etíope vendan a un precio mínimo predeterminado o superior, que se ajusta semanalmente en función de las tendencias del mercado internacional y el tipo de cambio vigente.
El reciente aumento de los futuros del café arábica en la Bolsa de Nueva York, que ayer alcanzó un máximo histórico de 3,75 dólares por libra, tiene implicancias complejas para los productores africanos de café. Si bien economías como la etíope, keniana o ruandesa se beneficiarán de los precios más altos, los pequeños agricultores, que representan el 90% de los productores de café de África, a menudo tienen dificultades para capitalizar estas ganancias. Factores como una inflación galopante, altos costos de insumos y la dependencia de intermediarios reducen sus posibles ganancias. En Etiopía por ejemplo, se necesitan 6 kg de cereza para producir 1 kg de café verde, el precio por kilogramo de cereza sigue siendo bajo en comparación con el precio que alcanzan los futuros del café en los mercados internacionales. Durante la cosecha de 2024-25 que acaba de finalizar, el precio promedio del kg de cereza en el mercado local ha fluctuado entre los 80 a 90 birr por kilogramo (aproximadamente $0.5 a $0.55 USD), lo que representa una fracción del valor que los futuros del café alcanzan en el mercado global. Esto se debe en parte a la estructura de intermediación en el mercado etíope, donde los agricultores a menudo dependen de cooperativas y comerciantes locales que compran la cereza a precios más bajos antes de que llegue al mercado internacional.
Antes de privatizar la industria del café en Burundi en 2008, toda la producción de café estaba bajo el control de la empresa estatal Sogestal, que ahora está en prácticamente en quiebra. Como resultado de esta privatización, la situación de los pequeños productores de café se ha deteriorado. El gobierno, presionado por el Banco Mundial, transfirió la mayoría de las estaciones de lavado que solía controlar a empresas extranjeras o multinacionales, dejando a los pequeños productores de café con muy poco para sustentarse. El café es muy importante para Burundi, ya que representa el 80% de los ingresos por exportaciones del país y sustenta los medios de vida del 55% de la población, aproximadamente 750.000 familias, la mayoría de las cuales son pequeños agricultores. En 2007, el presidente de Burundi de la época, declaró que el café pertenecía a los productores hasta que fuera exportado. Este acuerdo les permitía supervisar la cadena de suministro y les daba derecho a recibir el 72% de los ingresos de las ventas internacionales de café. Pero en realidad, poco o nada de eso ha sucedido.
El café se ha transado con fines comerciales por 400 años. Desde ahí, se ha esparcido en aproximadamente 70 países donde se cultiva actualmente. Los holandeses fueron quienes comenzaron a establecer economías de escala en torno a la producción y exportación del café. Más tarde, ellos mismos, cultivaron café en Java y Ceilán (hoy Sri Lanka). Las primeras exportaciones desde Java a los Países Bajos se produjeron en 1711, y la Compañía Holandesa de las Indias Orientales fue la primera corporación multinacional de la historia y la primera en importar café a gran escala. Durante estos cuatro siglos, se ha generado un patrón de comportamiento neo-feudal, que ha obligado a pequeños caficultores a encadenarse en relaciones ultra dependientes con grandes dueños de tierra o multinacionales, que han provocado ganancias multimillonarias para las grandes empresas, además de concentración de tierras, marginalización y esclavitud. Ha sido así como este modelo de negocios se ha perpetuado hasta el día de hoy.
Siempre es importante recordar que hace apenas 27 años, Ruanda estaba en medio de una de las tragedias más horribles que la humanidad haya visto. El genocidio contra la población tutsi mató a casi un millón de personas y desplazó a dos millones más. Estos hechos sacudieron a este pequeño país y casi acabaron con la industria del café.
Sorprendentemente desde entonces, Ruanda ha disfrutado de fuertes tasas de crecimiento económico, creando nuevas perspectivas comerciales y sacando a muchas personas de la pobreza. Gracias a un gobierno eficiente que trabaja activamente para desarrollar la economía y reformar los sectores financieros y empresarial, el café de Ruanda se ha convertido en un actor muy importante, contribuyendo significativamente a los ingresos de divisas y a la monetización de la economía rural. En 2019, la agricultura representó el 29% de la economía de Ruanda, y el café representó un tercio de estos ingresos, con el 75% de la población total trabajando en el sector agrícola. Un choque de oferta es un evento inesperado que cambia repentínamente la oferta de un producto o materia prima, lo que resulta en un cambio imprevisto en el precio. Los choques de oferta pueden ser negativos, lo que resulta en una disminución de la oferta; o positivos, lo que produce un aumento de la oferta; sin embargo, a menudo son negativos. Suponiendo que la demanda agregada no cambia, un choque de oferta negativo hace que el precio de un producto suba, mientras que un choque de oferta positivo lo reduce.
El café ha alcanzado precios récord desde 2014 esta semana. Pero, cómo afecta este aumento de precio a caficultores y tostadores? Qué es el precio "C" del café?
El mercado de materias primas del café, también conocido como Mercado "C", es donde los agentes de la Bolsa de Valores de Nueva York determinan todos los días el precio futuro de los contratos de café a nivel global. Con la compra o venta de estos contratos de futuros, los agentes hacen apuestas sobre el valor futuro esperado de una determinada materia prima. Por lo tanto, proyecciones sobre la oferta y demanda futuras del café, harán posibles múltiples variaciones en su precio en el presente. |
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December 2025
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